En el entorno laboral, tu perfume habla antes de que tú abras la boca, pero debes tener cuidado de no incomodar a tus compañeros en espacios cerrados.

Para la oficina o reuniones de negocios, la regla de oro es la discreción y la pulcritud. Evita los aromas excesivamente dulces, orientales o pesados que puedan causar dolor de cabeza a quienes se sientan cerca de ti. En su lugar, opta por fragancias limpias, sutiles y profesionales.

Las notas cítricas (limón, bergamota), florales suaves o las llamadas "fragancias de oficina" con toques de lavanda y maderas ligeras son perfectas. Te harán oler pulcro, organizado y sofisticado sin acaparar el aire de la sala de juntas.