El pH y el nivel de grasa de tu piel dictan cómo se comportará un perfume. Si tienes la piel grasa, estás de suerte en cuanto a duración: los aceites naturales retienen mejor las moléculas aromáticas, haciendo que los perfumes proyecten más y duren más tiempo. Para este tipo de piel, los aromas frescos, cítricos y frutales van de maravilla sin llegar a saturar.
Por el contrario, las pieles secas tienden a evaporar el alcohol y las esencias a gran velocidad. Si tu piel es seca, necesitas fragancias más densas con bases de madera, ámbar o vainilla, además de usar obligatoriamente una crema humectante antes de perfumarte.
Conocer tu tipo de piel te ahorrará dinero y frustraciones al elegir tu próximo aroma.
